
El gobernador, Mauricio Kuri González, en congruencia con su propuesta de establecer mayores filtros para quienes pretendan contender por un cargo de elección popular y evitar que personas vinculadas con grupos delictivos participen en los próximos procesos electorales, se sometió voluntariamente a la prueba pública de control de confianza con tecnología de grado de inteligencia, aplicada por una firma independiente.
La evaluación, en la que participó el mandatario estatal, es un acto sin precedente en la política mexicana, tiene el potencial de redefinir los estándares de transparencia y confianza pública para los servidores públicos en el país; además, forma parte de la propuesta para completar la denominada declaración “6 de 6” y el Protocolo Antinarcocandidatos que impulsa en Querétaro de cara a las elecciones de 2027.
El examen público de control de confianza evaluó tres dimensiones: corrupción, vínculos con el narcotráfico y crimen organizado; así como defensa de la soberanía nacional; la aplicación de la prueba estuvo a cargo de la empresa Centela-Sapiens, una firma técnica especializada en estrategia y seguridad.
Los especialistas del Grupo aplicaron al Gobernador la prueba bajo el sistema Cogito (Su nombre se inspira en la frase acuñada por el filósofo francés René Descartes: Cogito, ergo sum, «pienso, luego existo»), una plataforma automatizada de evaluación de confianza desarrollada con tecnología de origen israelí, respaldada por investigación en reconocimiento de patrones de conducta.
Resaltaron que no es un polígrafo convencional, a diferencia de los sistemas tradicionales, que dependen de la interpretación subjetiva de un evaluador humano, Cogito integra seis sensores psicofisiológicos simultáneos procesados por algoritmos automatizados.

Durante la evaluación también se midieron diferentes respuestas fisiológicas y conductuales, entre ellas la imagen térmica facial, mediante la identificación de variaciones de temperatura en el rostro ante distintos estímulos; las microexpresiones faciales, a través de movimientos involuntarios de los músculos faciales; la respuesta galvánica de la piel, mediante la conductancia eléctrica de la piel, medida a través de un sensor en la palma de la mano; la presión arterial, para identificar variaciones en el volumen sanguíneo; el análisis de voz, para detectar cambios en frecuencia, tono y patrones vocales; y el análisis de iris, que contempla la dilatación pupilar y movimientos oculares involuntarios.
La prueba que se realizó consta de siete preguntas donde el sistema analiza las respuestas del evaluado. Al final genera un resultado de no sospechoso, sospechoso con base a esas preguntas y respuestas.

