
“La soberanía del instante”, de Aliona Pánkina, y “A piel nuda”, de Ángela Fellow, son las dos nuevas propuestas artísticas inauguradas en el Museo de la Ciudad, exposiciones que invitan a las y los espectadores a contemplar lo mismo una nueva forma de vida en donde las posibilidades vitales excedan la morales heredadas que la cercenan, que el simbolismo de objetos tan comunues como plumas, la corteza de un árbol o el cascajo de un hogar.
En la primera muestra, la artista rusa, mexicana por naturalización, apuesta por una presencia que destruye la tiranía de las utilidades, los productos y los reconocimientos; una que siempre invoca un riesgo y abre el devenir de la vida sobre sus propios límites; se trata de una rebeldía que orbita el orden de lo sagrado.
Uno de los principales ejes de reflexión y producción en la obra de Pánkina gira en torno al cuestionamiento de los dispositivos culturales a través de los cuales se interpreta la experiencia vital, supuestos a partir de los cuales el ser se enfrenta a sí mismo y a las distintas experiencias que lo atraviesan, pero que le obligan a asimilar su vitalidad a partir de códigos que no son suficientes para contener y explicar todas aquellas fuerzas que los exceden.

En lo referente a la muestra de Ángela Fellow, la autora forma parte de aquellas personas que, hiperreceptivas, deciden centrar su atención en detalles insignificantes a los que dedican tiempo y espacio, para preguntarse quién se preocupa por recoger cada mañana las fibras de tela alojadas en el hueco del ombligo de su amante para convertirlas en arte, o quién se detiene en los remanentes de existencias, o quién se aferra por preguntarse qué sentido puede tener esta vida.
Fellow enfoca la atención del público en el simbolismo de objetos comunes y recupera una práctica artística desarrollada a finales de los años 50 del siglo pasado por artistas europeos a los que entonces se denominaba afichistas: François Dufrêne, Mimmo Rotella, Jacques Villeglé y Raymond Hains, que arrancaban trozos de carteles del espacio público que luego ensamblaban en la intimidad de sus talleres.
Las obras de la exposición abarcan 10 años de práctica, captando momentos, encuentros y complicidades vividos durante este tiempo de recentramiento personal. El enfoque artístico de Angela está impregnado de romanticismo y su orientación filosófica existencial es innegable. La impermanencia de los seres y las cosas alimenta su reflexión y su asombro ante un mundo en constante evolución.
“La soberanía del instante” y “A piel nuda” pueden vistarse de martes a domingo de 12:00 a 20:00 horas; el Museo de la Ciudad se ubica en el número 27 de la calle Vicente Guerrero norte, en el Centro Histórico de la capital queretana; la entrada es libre.

