En un ambiente de profunda oración, recogimiento y esperanza, se llevó a cabo la Hora Santa en la Ermita del Río, ubicada en las afueras de San Ildefonso, donde decenas de fieles se reunieron para poner en manos de Dios sus intenciones y fortalecer su espíritu.

Durante este momento de adoración al Santísimo Sacramento, los asistentes elevaron sus plegarias por las familias, la salud, la paz y por todos aquellos que emprenden el camino de la fe hacia el Tepeyac, renovando su compromiso de caminar con amor, humildad y confianza en el Señor. Las celebraciones de despedida y preparación espiritual forman parte de la tradición de los peregrinos de Amealco rumbo a la Basílica de Guadalupe.

Que esta Hora Santa sea una fuente de fortaleza para cada peregrino y un recordatorio de que, cuando caminamos de la mano de Dios, nunca estamos solos.

Por Christian